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Las buenas ideas rara vez llegan terminadas. Aparecen como una inquietud, una conversación o una escena cotidiana que pide ser comprendida con un poco más de atención.
Antes de diseñar, conviene escuchar
Mirar el contexto no es retrasar la acción. Es reconocer quiénes ya están involucrados, qué esfuerzos existen y qué condiciones hacen que una propuesta pueda sostenerse en el tiempo.
“Una iniciativa con sentido se parece menos a una receta y más a un acuerdo que puede seguir aprendiendo.”
Del desafío al próximo paso
- Nombra el desafío en una frase que otras personas puedan reconocer.
- Identifica a quienes viven sus efectos y a quienes ya están intentando transformarlo.
- Define un próximo paso pequeño que permita aprender antes de escalar.
El diseño comienza cuando la idea deja de ser solamente nuestra y encuentra una forma de ser conversada, probada y ajustada con otras personas.
