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Cuando un equipo aprende junto, el valor no está solo en acumular información. Está en poder poner en común experiencias distintas y cambiar la forma de formular el problema.
Una conversación que mueve
Las preguntas situadas hacen visible lo que una mirada individual no alcanza a ver. También ayudan a construir un lenguaje común para decidir y transferir lo aprendido.
“Aprender en comunidad es ampliar la capacidad de actuar sin perder el contexto.”
Por eso una experiencia formativa necesita espacio para probar, conversar, recibir retroalimentación y volver al trabajo cotidiano con algo que pueda ponerse en práctica.
